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  • Casa Negra

LOS FABRICANTES DEL TIEMPO

Por Iván Lavín


Desde que los hombres saben que mueren les preocupa el tiempo, desde que se amaron hicieron lo posible para estirarse en este tiempo.

Desde entonces, se esconden en una cueva negra para proyectar sus sueños.

Se asustan, se alegran, se enamoran, y se conocen.

Al hombre le sorprende el hombre.

Al hombre le es un misterio el hombre.

No sé quien soy, por eso busco espejos.

Estoy tan solo, por eso he creado reflejos.

No tengo nada más que tiempo.

No conozco nada sin el tiempo.

No me quiten el tiempo porque muero.

El maligno vive sin tiempo.

Nos traga las horas hasta llegar a él.

Lo sabemos…

Por eso fabricamos segundos.

No nos bastan los sueños, queremos más, más, más.

Hasta revolcarnos en nuestros deseos e inventarnos de nuevo.

Jugamos a ser Dios porque no nos llena su reino.

No somos animales, somos milagrosos, y secretamente lo sabemos.

Por eso cavamos y cavamos en nosotros mismos buscando una eternidad.

Una vez abrí un pecho y salieron fantasmas, mariposas, risas y rosas.

Entonces supe que en nosotros germina toda la creación.

Nosotros, los creadores del tiempo, podemos vivir de nuevo.

Podemos viajar al pasado, al futuro, o guardar el ahora y repetirlo cuando lo deseemos.

No sé si hacemos mal, si más vale callar y morir en paz.

Pero nos amamos demasiado para poder olvidarnos.

Quizá porque sabemos que todo nos será quitado.

Quizá por eso nos calma congelar momentos.

Somos necios, pero tenemos esperanza, o tal vez algo presentimos.

Porque seguramente ninguno de nosotros vivirá

Por eso deseamos que el cine siga vivo.

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