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  • Casa Negra

Erotismo y locura en "El Último Tango En París"

Por Juan Carlos Velasco

La ciudad de París siempre ha cautivado a miles de personas a lo largo de los años, ya sea por su emblemática arquitectura, los bellos paisajes, sus famosos cabarets, cafés y demás sitios donde no sólo los aventureros y viajeros se encuentran sino también los enamorados, quienes se citan o se encuentran fortuitamente para entregarse mutuamente en un arrebato de deseo y pasión. París tiene un encanto que no muchas ciudades logran generar, de este modo, se ha hecho diversas películas en torno a la magia que desprende esta urbe europea dándole el título entre los amantes como la ciudad del amor. Sin embargo en The Last Tango in Paris (1972) del director italiano Bernardo Bertolucci, esta imagen romántica de la capital francesa no aparece en ningún lado, sólo se proyecta las zonas de la clase trabajadora de la urbe europea, rompiendo con esa burbuja de ensueño hollywoodense y generando un escenario lúgubre y solitario acorde a la trama del metraje. La película de Bertolucci tampoco se trata de dos enamorados, sino de dos personas viviendo en una tormentosa relación disfrazada, en una primera instancia, como una aventura pero que encierra una historia de violencia que se sale, incluso, de la ficción.


Conocida en los países hispanohablantes con el título de El Último Tango de París, se nos adentra en el encuentro casual de dos personas en un apartamento de la Rue Jules Verne, donde Jeanne, interpretada por María Schneider como una joven actriz parisina en busca de un sitio donde rentar decide inspeccionar el sitio, dentro del apartamento se encuentra con un hombre norteamericano de mediana edad, desahuciado y triste de nombre Paul e interpretado por Marlon Brando. Ambos, sin conocerse siquiera, terminan entregándose en un acto desenfrenado de pasión en el interior del desolado apartamento.


Pasando el tiempo y adquiriendo el espacio, los dos llegan a un acuerdo de encontrarse en el apartamento sin llegar a revelar su identidad, continuando de este modo con el anonimato para consumar el deseo sexual sin generar, en un principio, un vínculo emocional entre los dos. Paralelamente, la vida de los dos continúa por distintos caminos, sólo se unen al entrar por las puertas de aquel lugar para entregarse el uno con el otro. La personalidad de ambos contrasta enormemente, por un lado tenemos a Paul que es un hombre que perdió a su mujer, la cual decidió quitarse la vida repentinamente, trastornado por la pérdida adquiere una mentalidad nihilista ante su vida y su pasado, pero en el fondo sigue sufriendo. Jeanne, por el otro lado, es una joven con mucho entusiasmo por su recién formación como actriz, donde trabaja en una cinta que dirige su novio. La joven artista posee una personalidad infantilizada, lo cual hace que busque la compañía de un hombre mucho mayor que ella para sentirse, no sólo querida, sino protegida ante los brazos de su desconocido del apartamento.

La relación entre ellos no es nada grata para la salud mental de Jeanne, la cual, a veces, se siente utilizada e ignorada ante la personalidad egoísta y frívola de él, tomándola como una prostituta y la violenta con comentarios hirientes de su persona. No hay un interés genuino de Paul hacia ella, sólo la ocupa para su propio beneficio y aunque ella está consciente de ello lo acepta, como la mujer predilecta de Hollywood de ser fiel a su amante. A pesar de que Paul cumpla con todo el arquetipo de canalla, manipulador y violento aún así Jeanne decide quedarse con él, a sabiendas de lo que puede ser capaz de hacer en el futuro. Incluso y a pesar de haber sufrido la polémica violación por parte de él, la cual ha dando de qué hablar últimamente fuera de la película, ella sigue buscando a su verdugo.


Jeanne decide desprenderse al final de la relación en paralelo que tenía con Paul, ya que se dio cuenta del error que estaba cometiendo al acostarse con él, de igual modo de la inestabilidad emocional a la que estaba sufriendo progresivamente, por lo que trata de enmendarlo con su novio, el joven cineasta el cual le había declarado matrimonio para invitarlo a vivir con ella. Sin embargo, Paul aparece de nuevo en su vida y con su encanto convence a Jeanne a pasar el rato con él en un cabaret donde se estaba celebrando una competición de tango. Los dos, embriagados, pierden la cordura y empieza toda una pesadilla para Jeanne al grado de salir disparada a la calle para escapar de su raptor. Finalmente, Paul logra alcanzarla en el nuevo y acondicionado apartamento de Jeanne, los dos se encuentran pero no sin antes Jeanne le revela su nombre, a la par de que le propicia un disparo a él de una pistola oculta que tenía para que, acto seguido, caiga en el balcón mirando la ciudad y reteniendo el deseo de tener hijos con ella en su mente. Jeanne, en estado de shock, se queda pronunciando al aire su declaración de homicidio, como si en ese momento estuviera ante el peso de la ley.


A lo largo de este thriller psicológico se nos muestra la degradación mental de la protagonista ante el acoso de un hombre que le doblegaba la edad y que, de manera maliciosa, le hacía pasar toda una pesadilla sin que ella lo supiera en un principio, como si estuviera bajo un hechizo ante el encanto de un hombre con igualmente inestabilidad emocional que ella, generando de este modo una codependencia que les hacía daño a los dos, pero en especial a Jeanne ante el constante hostigamiento, violencia verbal y física a la que estaba sometida.

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