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  • Casa Negra

El tiempo dentro del cine

Por Paul Alfonso Queijeiro Salinas.


El tiempo es una categoría inventada por el hombre para aprender y explicar lo que aparentemente le toma a una cosa ser otra cosa, lo que al no ser le toma ser, lo que al es le toma dejar de ser, lo que al ser le toma lo que será. El tiempo, para nosotros, decimos que adquiere formas y juega con máscaras, es decir, gesta nuevas categorías; la eternidad, la duración, lo finito, lo infinito, el acontecimiento, lo invisible, el movimiento, lo relativo, lo absoluto, el momento, el lapso, el espacio, el instante, lo lineal, el pasado, el presente, el futuro, lo simultáneo, la espiral, la alternancia, el cambio, la evolución, siempre, nunca, lo paralelo, el ahora, lo ahorita, lo luego, el después, destino, la etc. Estamos hechos de tiempo y se emplea tiempo para hacernos y es cuestión de tiempo para manifestarnos en el tiempo, podríamos decir incluso que el tiempo era antes de nosotros y lo será después de nosotros, parece que con la muerte se nos termina el tiempo, existir en lo físico es necesariamente ser en el tiempo.

La pintura, la escultura y la fotografía congelan el paso del tiempo, capturan un instante del tiempo, ese tiempo que tomo realizar la obra y para cuando la hayan terminado, será tiempo pasado para el productor y para el espectador, la ejecución de la obra es presente para el productor, incluso el paisaje o la pieza copiada y fotografiada no habrán cambiado lo suficiente como para afirmar que antes era diferente, que el tiempo pasó por ellos. La pintura, la escultura y la fotografía fijan momentos en un momento determinado.


A pesar de que el Cine se alinea en su proyección a una determinada duración, a un determinado tiempo en que transcurre la propuesta del director, ya sean 90 o 120 minutos, es claro que, dentro de esta obediencia, puede crear tiempos en el tiempo, mismo que, independientemente del espectador, tiene exactamente la misma duración aunque la experiencia temporal no es asimilada de la misma manera. El Cine puede mezclar tiempos; puede empezar una historia por el final y terminarla en el comienzo, puede contar una historia futurista en el pasado, puede deformar el tiempo, puede proporcionar información para armar el rompecabezas que nos propone el productor. La película “Osen de la Cigüeñas” (1935) recurre al flash-back; mientras su protagonista mira atentamente al vacío en una estación de tren, vacío en apariencia, recordando, parece como si estuviera mirando lo que para el espectador parece parte del pasado de él, el protagonista mira lo que para el espectador constituyen las condiciones que participaron en la formación de la personalidad de éste, condiciones que se manifiestan en un presente del pasado que llevaron y colocaron al protagonista exactamente en el lugar en el que se encuentra justo en el momento en que mira al aparente vacío, como si lo que el espectador mirara es el destino que debía consumarse sobre el protagonista.

Hay cine en el que el tiempo transcurre respetando el paso del mismo; un evento lleva a otro dentro de la misma línea de tiempo, la misma proyección de la historia narra la historia misma, el tiempo no es confuso en absoluto, “El Exorcista” (1973) narra la historia, según basada en otra historia de la vida real, de una niña de 12 años poseída por un demonio, la posesión no da saltos en el tiempo, de hecho sigue y respeta un proceso y evolución de la historia hasta consumarse en la posesión. Una vez consumada la posesión entonces se procede al exorcismo, mismo que tampoco da saltos en el tiempo, sigue la misma secuencia temporal del relato de la historia, el clímax se da justo cuando la niña es liberada de la posesión gracias al sacrificio del sacerdote que participó en el ritual. No hay tiempo dentro del tiempo, es la línea tradicional del tiempo en el cine que va de un principio a un final lineal. La duración del tiempo es también la normal, no es un segundo que parecen durar 5 o 10 segundos, el exorcismo tomó una noche, la posesión no tardó una eternidad, la liberación de Pazuzu fue casi instantánea después del sacrificio de Karras ni el agua bendita tampoco caía en cámara lenta.

En “Matrix” (1999) un segundo duraba 5 o 6 segundos, las balas viajan a velocidad lenta, tan lenta que permitía a los protagonistas esquivarlas, saltan y quedan suspendidos en el aire como si se tomaran el tiempo para decidir con cuál pierna deberían patear a su oponente. Sin embargo, sigue el mismo relato lineal de la historia, no saltan ni al pasado ni al futuro, de hecho, como si se congelaran en el presente, aun cuando dichas categorías fueron trascendentales para la supervivencia de Sion, Neo era el futuro de Sion, el arquitecto fue el creador de las Matrix del pasado, la pitonisa ha sido la antítesis del arquitecto y Neo no ha sido la única síntesis de esta dialéctica, aún el relato de esto sigue la línea tradicional del tiempo lineal, la defensa de Sion contra los centinelas sigue siendo en un presente de la historia, el enfrentamiento entre Neo y Smith también es en un tiempo presente.


Hay historias que transcurren en un presente que de pronto da un salto en el tiempo, en “12 Monos” (1995) llevan a su protagonista que se ofrece a participar en un experimento para viajar en el tiempo, al pasado específicamente. Después que el presente ha sido víctima de una crisis apocalíptica, de una contaminación de un virus que obligó a la población a vivir bajo la superficie de la tierra, el viajero en el tiempo va al pasado para encontrar lo que provocó la situación que se vive en el futuro, que en realidad es el presente del inicio de la historia. El protagonista realiza varios <<saltos>> al pasado, sin olvidar que viene del futuro o de su presente, de hecho, él mismo se ve involucrado en eventos históricos que incluso van más al pasado, como la Primera Guerra Mundial. El tiempo transcurre de manera diferente, puede darse en tan sólo un par de segundos un salto de 80 años, puede aparecer el protagonista en su presente en 1997 y en la siguiente escena aparecer en 1914 y en la escena siguiente encontrarse en la sala de un hospital psiquiátrico en 1985.

El tiempo que parece transcurrir pero que no cambia ni el momento ni los sucesos, en “Hechizo del tiempo” (1993), el protagonista es un meteorólogo frustrado que no encuentra sentido a su vida, se ve envuelto en una dinámica en la que día tras día vive lo mismo que vivió el día previo a éste. A pesar de haber incluso intentado suicidarse en varias ocasiones y de diferentes maneras, vuelve al día que inició todo, el 2 de febrero día de la marmota, al notar que parece que sólo él nota ese evento, decide aprovechar su posición y la información que esto le proporciona y se vuelve una especie de benefactor para las personas con las que interactúa durante ese día. Esta condición de estar <<atrapado en el tiempo>> lo orilla a vol- verse mejor persona; aprende otra lengua, estudia medicina, se vuelve popular en el pueblo, pero su mayor objetivo es enamorar a la chica de la que él está enamorado, y es justo el amor correspondido lo que rompe el hechizo. Una película que invita a la reflexión del presente del espectador a partir de un protagonista atrapado en el tiempo con la invitación de ser mejor. De manera que puede encontrarse también que el tiempo en el cine, invita a la reflexión del presente de quien mira, al reconocimiento de los valores que se reproducen en un determinado momento, a la autocrítica en la búsqueda, a la auto-superación en las crisis, a tratar de encontrar sentido en la vida y tratar de encontrar el sentido de la vida. Una frase en la película que sacude metafísicamente “ya era su momento”, el momento es ahora, es aquí, es hoy, es en este instante, es en esta parte infinitesimal de tiempo y es así. A pesar de que el relato transcurre de manera lineal, su vivencia del día a día, por un lado, como lo mismo y por otro lado como una nueva oportunidad.


También podemos ver los saltos en el tiempo para ir incluso más atrás y así intentar evitar algo que en un presente determinado representa un futuro incierto, en “Primer” (2004) vemos como los protagonistas, dos amigos, sacan provecho de haber inventado, por casualidad o por diversión, una <<caja>> que les permite viajar en el tiempo, sólo al pasado, trayendo como consecuencia la duplicación de ellos mismos que como consecuencia entre ellos mismos se empiezan a atacar y además se dan cuenta que empiezan a tener problemas motores, como escribir mal, pero fue cuando descubren que alguien más que no son sus copias, sin razón aparente, usa la caja pero con consecuencias considerables, reconocen que viajar en el tiempo es peligroso y uno de los protagonistas decide regresar el pasado para evitar que se construya la otra caja que él mismo ya había usado a escondidas de su amigo. La tensión y los engaños crecen a tal grado que la amistad entre los protagonistas se rompe y se separan. Como consecuencia de los diversos viajes realizados quedaron varias copias de ellos mismos que intentaban seguir usando las cajas, uno de ellos, particularmente, se va del país pero intenta construir una caja usando un edificio entero. Esta película invita a cuestionar la ética presente del espectador cuando se trata del uso que se le da a un invento que proporciona y facilita las cosas.


Pero también podemos encontrar que el tiempo, a pesar de tener comunicación aparentemente simultánea, en realidad estaba sucediendo a dos años de distancia, “La casa del lago” (2006) muestra cómo dos protagonistas, un arquitecto y una doctora que a la postre terminarían por estar juntos, se comunican por correo postal, mismo que dejaban en un buzón, de manera común, hasta que notan que en sus escritos, uno de ellos encuentra que lo escrito por el otro ya había pasado pero era escrito sobre el papel como si fuera algo novedoso, así es como notan que están a dos años de distancia entre sí. Deciden intentar y encontrarse en una cena en el mejor restaurant del pueblo, pero la cita no se consuma, pues, dos años después, la protagonista nota que él había fallecido en un accidente justamente el día que habían acordado verse. La protagonista del futuro le avisa sobre el pasado, que es el presente del él, para evitar el accidente, que no vaya al lugar donde fue el accidente y que ella esperará dos años para encontrarse en una casa que fue construida junto un lago, ambos acuerdan con esa instrucción y al cabo de dos años, el tiempo se sincroniza entre ellos y ella lo espera en esa casa a la que él llega justo el día acordado. Si bien estaban separados por dos años, el presente de cada uno transcurría de manera natural hasta que llegó la fecha en la él moría, con su no-muerte el tiempo se sincronizó.


El tiempo es ese protagonista para que, en éste y sobre éste, puedan desarrollarse infinidad de historias que se pueden contar una de manera simple o interconectar múltiples. Definitivamente el tiempo ese ese cómplice que nos hace sentir lo que la película intenta transmitir; el paso del tiempo terrorífico e interminable en “El proyecto de la bruja de Blair” (1999), la angustia que desprende el parentesco en “Sangre por sangre” (1993), el asombro y el suspenso de encontrar vida inteligente en otro planeta en “Vida inteligente” (2017), la angustia desgastante de un padre que intentar averiguar la razón por la que golpearon brutalmente a su hijo sin que las autoridades hagan algo en “Tu hijo” (2018), la posibilidad de viajar en el tiempo como aventura “Volver al futuro” (1985) o bien viajar en el tiempo por la persona amada en “Pide al tiempo que vuelva” (1980), la interrogante escurridiza de la imposibilidad de ocupar por el mismo cuerpo dos espacios diferentes en “Time Cop” (1994), la gracia y elegancia en “El maquinista de la general” (1926), el interés por el hombre y la vida en “La infancia de Iván” (1962), etc.


El tiempo es eso subjetivo, ya ahora para nosotros como algo natural, quizá normal, pero definitivamente cultural, aunque no intrínseco a la cultura. Un tiempo que clarifica y confirma la ausencia, la presencia, lo próximo, lo lejano, el comienzo, el final, la casualidad, la causalidad, la temporalidad. Producimos tiempo todo el tiempo pero también definimos momentos o prácticas a partir de periodos de tiempo, como el verano o el invierno, de hecho hay prácticas sujetas al tiempo, bien por su propia naturaleza o bien por su propia necesidad de la naturaleza. Con la categoría de tiempo, se construyen cosmovisiones y cosmogonías; para explicar el origen de la vida o el big bang el tiempo se describe como años, para ubicar una estrella en el espacio se denota como año luz, para confirmar una cita se describe como horas, para jurar lealtad ante un altar se miente con un <<para siempre>>, para entregar un texto que hable sobre el tiempo se da el tiempo como el nombre de un mes. No todos vivimos el tiempo de la misma manera ni el cine proyecta la noción del tiempo de la misma manera aunque éste se antoja ya de natural y evidente en ambos escenarios.


El tiempo no es universal, las sociedades se relacionan con éste de manera diferente además de que crean sus propios conceptos, sus propios significados y sus propios resignificaciones, los saberes que coinciden usan la misma terminología para aprehender eso que conocemos como tiempo a manera de normalización, en esta dialéctica intervienen el tiempo físico, el tiempo intersubjetivo, el tiempo tipológico y el tiempo alocrónico, desde el tiempo (negado) del otro. Si bien el tiempo es algo subjetivo, se objetiviza en la praxis, pero para ello primero se necesita que el tiempo se inserte en la estructura, el tiempo juega un papel vital en las relaciones sociales de la vida cotidiana pero se vuelve mucha más vital cuando se trata de algo que se presume de especial; es importante llegar a tiempo al trabajo, es importante llegar puntual a la cita con la pareja, pero es razón suficiente para crucificar al novio si llega tarde a su boda. El discurso de temporalidad nos rige, sabemos a qué hora empieza la película y cuánto dura, sabemos la hora de comer aunque no se tenga hambre, incluso en la política se sabe el tiempo que llevan las mujeres luchando por sus derechos, el tiempo es, pues, experiencia, también es una institución y es una unidad de medición.


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