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EL CINE COMO MAESTRO ESPIRITUAL - EL ARTE DE DEVELAR



Mientras fui un fracasado acumulé experiencia, cultura y conocimiento de la vida, fui formando mi gusto y mis concepciones artísticas. Y después, cuando llegué a ser realizador, empecé a distribuir todo aquello, a darlo y prácticamente, no volví a acumular nada.

MIJAIL ROMM ( 1 9 0 1 - 1 9 7 1 , CINEASTA SIBERIANO)


El cine es un gran maestro espiritual. Como realizadores nos enseña acerca de la frustación, la meditación, asertividad, resiliencia y perseverancia; de modo que, el crear acercamientos a mundos audiovisuales puede generar una catarsis inmediata, explosiva y con efecto prolongado. Para ejemplificar parafraseo tres lecciones de Guillermo del Toro extraídas de sus Masterclass:


“En el teatro se acaba la función y te aplauden o te lanzan un zapato, en el cine es disparar en lo obscuro y no saber cuándo van a prender la luz. La recompensa del arte es para tu alma y alma de quien lo recibe, lo demás es pura estadística.“


“El cine es el oficio más raro del mundo, requieres estar en la fragilidad de un poeta y la habilidad de un boxeador.”


“La carrera del cineasta es como un choque desde afuera, es rápido, pero para uno que está adentro viviéndolo, chocas en cámara lenta, se te rompen los dientes, rebotas y se te disloca la vértebra. Desde afuera, lo vieron rapidísimo, pero para ti fueron 30 años. Desde tu lugar siempre habrá prisa pero desde afuera no" (se paciente con tu proceso).


El libro de Las teorías de los cineastas escrito por Jacques Aumont habla sobre Robert Bresson y el “Encuentro en el rodaje”, pero a mí me gusta extenderlo al encuentro con el espectador y la historia. Este es el encuentro de almas en la obscuridad, así que el cine puede ser tomado como un acto espiritual de danza en un círculo de almas de quien revela: “el realizador” y el proceso mismo, así como quien recibe: “el espectador”.


Quién revela tiene la responsabilidad de ser congruente con lo que expresa desde una parada honesta y debe respetar la inteligencia del espectador. El acto de revelar es percibir tu entorno, saber observar sin juicio y escuchar activamente la esencia de las cosas desde una roca hasta un animal, una frase, un color o a una persona; y de este modo develar el mensaje de lo que parece oculto en el mundo y así, desde tu experiencia retransmitirlo. Es por eso que el cine, tanto en el proceso creativo como proyectado, es un acto espiritual. Hay películas que trascienden nuestro espíritu, como STAR WARS y su emblemática frase: “Que la fuerza te acompañe” que representa tu luz interior o la famosa escena de Matrix entre NEO y MORPHEUS, que simboliza el despertar espiritual:


Esta es tu última oportunidad. Después de esto, no hay vuelta atrás. Toma la píldora azul: el cuento termina, despiertas en tu cama y creerás lo que quieras creer. Toma la píldora roja: permaneces en el país de las maravillas y te mostraré qué tan profundo llega la madriguera. Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más.”



Matrix

El cine, ya sea como recreación o catarsis, es un acto de comunión, citando una vez más a del Toro: “La ficción es un conjuro, una invocación de volver material lo que no existe”. Así que, conjuremos con nuestras almas y unamos nuestro ser bajo el reflector de la obscuridad a 24 cuadros por segundo.



Por Nadia Eunice Montejano

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