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Análisis de la película: “La infancia de Iván” de Andrei Tarkovsky

Por Mayro Romero Villasagua


“La infancia de Iván” es un film que juega con la fugaz y constante añoranza de los recuerdos pasados que fueron parte de un hogar. Estos recuerdos son constantemente un juego entre la realidad y los sueños; figuras visuales contemplativas, serenas, nostálgicas y llenas de sensaciones personales originadas desde mundo infantil. El protagonista (un niño) que toma motivación del odio y el dolor de su pérdida como motivo de justicia, convirtiéndolo en un héroe ambiguo, en un mundo de segundas oportunidades donde el absurdo de la guerra impacta en blanco y negro, los encuadres hacen retrato de lo que se pierde, que se busca pero tal vez no se encuentre.


“La infancia de Iván” es una película realiza en el año 1962 por el director Andrei Tarkovsky; en ella se cuenta la historia de Iván un niño que queda en la orfandad por culpa del ejército alemán. Él es adoptado por el Ejército Rojo y decide colaborar con las tropas soviéticas, tomando un rol primordial en la línea de exploración de la línea enemiga.



“La vida es más rica que la fantasía” (1)

Primer largometraje del este director de origen soviético, que en origen muestra la premisa anteriormente citada. Para Tarkovsky el cine es aquella unidad orgánica de los elementos ficticios y documentales que pueden construir un film y dan vida a una historia; en el caso específico de “La infancia de Iván” no los deja al margen. Él juega con la fugaz realidad y constante añoranza de los recuerdos pasados (motivación del protagonista) en tipos de guerra, una mira que se exterioriza en un personaje infantil que busca justicia.

El uso de flashbacks para retomar los recuerdos de su hogar, constituyen ser figuras constantes de motivación presente solo en la mente del protagonista. De fondos contemplativos, serenos, dinámicos, nostálgicos la imagen y los sonidos son abordados con detalles y a su vez son reducidos a parábolas del mundo infantil en contrapunto al constante desarrollo en la realidad. El film se nutre de un contexto real la guerra fría, conflicto entre las tropas Soviéticas para derrotar a las tropas Alemanas, objetivo que recae en la figura de Iván un niño que ha quedado desamparado por la guerra fría y que sirve de metáfora para mostrar a los afectados por guerra.



“Hay que saber por qué motivo se lleva al cine, que es lo que en realidad se quiere decir y porque eso se quiere decir precisamente con la poética del cine”. (2)


El odio, el dolor y la pérdida son constantes puntos que se muestran sobre el protagonista que muestra a aquella generación que no se quiere quedar de brazos cruzados frente a la impotencia de hacer justicia. El director nos muestra aquella mirada que es fuertemente vinculada a su experiencia personal y el paso de las guerras en su vida y como excusa a ello convierte a Iván en un héroe ambiguo, en un mundo de segundas oportunidades o tal vez de pocas que están vinculadas a el compromiso y el sacrifico cuando se tiene una meta, donde el absurdo de la guerra impacta en blanco y negro, con el constante sonido de los bombarderos, de los encuadres que llegan a ser primerísimos primeros planos porque el interés de ellos es mostrar el detalle de aquella realidad que se retrata, que se formula y confabula dentro de los histórico dentro de existe.


Como conclusión esta película contiene en si una historia necesaria para mostrar los hechos históricos dentro de ella. Y a su vez importante para crear este pacto ambiguo entre las características del documental y de la ficción que son abordadas desde su realización.


(1) Andrei Tarkovky, “Esculpir en el tiempo”. 1991

(2) ÍDEM

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