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  • Casa Negra

A la libertad: El Camino (2019) de Vince Gilligan

Por Jetsael Villegas Mendoza


El Camino: Una película de Breaking Bad es el primer largometraje del reconocidísimo Vince Gilligan, creador de la series Breaking Bad y Better Call Saul!. Aunque se trata de su primera película, estamos ante su trabajo número 14 como director, ya que él mismo estuvo a cargo de varios episodios de sus series cumbre y de la famosísima Expedientes Secretos X. En esta ocasión, Gilligan pone en escena la historia de un hombre que vive en una jaula física y mental de la que busca escapar.


El Camino es una continuación directa del final de Breaking Bad, en el cual vimos como Jesse Pinkman (Aaron Paul) huía de su cautiverio montado en un auto que conducía a máxima velocidad directo a la incertidumbre. El filme da un cierre a este personaje, quien ahora busca evadir a la policía para huir a Alaska, con una nueva identidad.


Estamos en algún momento de pasado. Vemos a dos personas a un costado del río, apreciando el paisaje. Ahí, entre la calma contagiosa del agua que corre, ambas platican sobre su futuro ahora que han conseguido el dinero que necesitaban gracias a la venta de metanfetamina. El mayor, Mike (Jonathan Banks), confiesa que no hará nada extraordinario; el más joven, Jesse, se plantea comenzar de cero y “reparar sus errores”. Esto último, le advierte Mike, será imposible.


La calma de la escena se rompe cuando pasamos a otra en la que vemos a Jesse desaliñado y desesperado manejando el auto que le da nombre a la película —un Chevrolet 78 modelo “El Camino”—, para dejar atrás el lugar de su cautiverio. De los primeros minutos de tranquilidad pasamos abruptamente a un momento vertiginoso, de la misma forma en como las aspiraciones de Jesse fueron cortadas de tajo por las decisiones que fue obligado a tomar. Es aquí cuando inicia la historia de un personaje que busca libertad y paz interior.



El universo Breaking Bad tuvo su primera expansión con el spin off Better Call Saul!, que narra los orígenes del abogado Saul Goodman y varias historias encaminadas al surgimiento, ascenso y caída de Walter White alías “Heisenberg”. El Camino también es una extensión que cuenta lo que sucedió después del final de la serie original.


Como parte del universo Breaking Bad, aparecerán muchos personajes de la serie, la mayoría secundarios. Y es que Gilligan prescindió del fan service (evita hacer referencias gratuitas a momentos y personajes memorables de la serie) para poder hacer un tratamiento en profundidad de Jesse Pinkman como una persona que, a pesar de haber vivido situaciones violentas, sigue teniendo su humanidad, aunque ultrajada y vejada.


Sabemos que estamos viendo un material audiovisual que se desprende de Breaking Bad no sólo por sus personajes compartidos o sus locaciones, sino por la forma. En El Camino están presentes esos juegos de cámara que ponen de cabeza a los personajes, la paleta de colores en la que abundan los tonos amarillos y verdosos, así como unas transiciones time laps típicas de la serie, lo que lleva a preguntarnos si estamos realmente frente a una película o a un episodio para TV con duración de dos horas, sin demeritar el trabajo expresivo de Gilligan.


El camino o la libertad de la jaula. La película profundiza más en la relación que existe entre Jesse y el sociópata de Todd (Jesse Plemons), quien irónicamente lo mantiene en cautiverio a la par que le muestra su camino a la libertad. Vemos a un Jesse derrotado, sin querer luchar incluso cuando tiene todas las de ganar. Cuando por fin escapa, aunque ya no está encerrado en una la jaula, parece como si nunca hubiera salido de ella.


El camino o el escape del pasado. Quizá el pecado de la película sea que obvia viarias de sus premisas, una de ellas es que las decisiones del pasado siempre traerán consecuencias en el futuro. Jesse es buscando por la DEA y la policía local porque es testigo clave en los negocios ilegales de Walter White. Él sabe que si se hubiera retirado a tiempo no habría estado en cautiverio ni se habría convertido en un prófugo de la justicia, pero ya no hay marcha atrás: sólo le queda huir.


El camino o el libre albedrío. En la última secuencia se vuelve explícita otra de las premisas: cada quien tiene la libertad de elegir. Por mucho tiempo Jesse vivió bajo la influencia de Walter White. Ahora, mientras escapa y recuerda el pasado, se pregunta si alguna vez tomó una decisión por sí mismo.


Breaking Bad fue la historia de un profesor de química que encontró su verdadera vocación; El Camino es la historia de un joven que busca su emancipación.

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